Año Nuevo y sus propósitos
Estos días he visto muchas cartas de “Querido 2025”. Yo soy muy de propósitos de Año Nuevo, creo que es una oportunidad excelente para hacer revisión, eliminar los malos hábitos y acercarnos más a los buenos. Sin embargo, este año no he hecho un gran ejercicio. Hay una lista de cuatro cositas, pero siento que este año soy, más que nunca, una espectadora de mi propia vida. Y me encanta.
Mi mente vuelve a la salida del pueblo de Israel de Egipto. El Señor que los escogió para salvarlos también escogió para ellos un camino a seguir. No en general. Escogió para ellos una dirección concreta para cada día. De día los guiaba en una columna de nube y de noche con una columna de fuego. Jamás se movieron sin la dirección concreta de Dios y se usa un verbo que significa “guiar, ir delante”. Dios es el mismo siempre y, de algún modo, siento que será así conmigo este año. En el fondo, siempre ha sido así, pero lo percibo distinto ahora. Sé que irá delante con todo lo que eso implica. Protección, cuidado, dirección, ayuda. Y mi corazón arde de emoción mientras espera a ver el milagro. Hacedor de milagros, ese es Dios. Nada hay imposible para Él y toma a sus hijos para colocarlos donde Él los necesita para que podamos hacer la obra. Tanto en la comodidad de Elim como la desesperación de Refidim sé que estarás conmigo y tu vara y tu callado me infundirán aliento.
.jpg)

Comentarios
Publicar un comentario