Mi primer año en República Dominicana
Hace un año vinimos a vivir a República Dominicana. Muchas horas de vuelo, muchas emociones enredadas a las que no dejábamos salir aún. Nuestros hijos, nuestros niños pequeños ¿qué pensarían ellos de todo esto?, ¿les estamos haciendo un bien o los estamos dañando? Dejar la tierra donde uno nace no es una decisión tan fácil como pueda parecer. Sí, es emocionante y retador; pero dejé partes de quien soy allí, en Tenerife.
Por algún motivo, nunca me he sentido parte de ningún lugar al cien por cien. El tiempo también me ha hecho comprender que mi familia, mi nucleo, somos mi esposo, mis hijos y yo. Nosotros somos los que, de la mano y con la ayuda del Señor, seguimos corriendo juntos esta carrera. En ese sentido, tal vez fue más fácil dar el paso, aunque el corazón siempre estuvo tembloroso y la mente a mil. Pero aquí estamos, un año ya. Y, "¿qué tal?, ¿se han adaptado bien?" Todos nos preguntan lo mismo.
Déjame decirte algo: amo este país y no es por el país. Todo lo que da igual, me da igual. El tráfico, el ruido, las calles sucias, blablabla. Vanidades. Cuando miro atrás a este año que ha pasado, solo siento gratitud y protejo mis recuerdos como joyas preciosas. No podría hablar mal de la República Dominicana por una simple cuestión de gratitud. Dios me mira, siempre. Y cuando respondo a esta pregunta de si nos hemos adaptado, Él está ahí escuchando mi respuesta. Él, a quien rogué que me sacara de España si era Su Voluntad. Él que recogió todas mis lágrimas cuando me sentía sola espiritualmente, cuando le pedía por una iglesia, por una comunidad con mujeres de mi edad, con niños. Cuando le pedía un abrazo cálido en mis días difíciles. Él organizó todo, cada paso que pareció casual pero muy bien orquestado, para traerme hoy aquí. Justo a este momento. Y me adueño de las palabras de Pablo para decir que lo que hemos perdido lo tengo por basura, no vale nada al lado de todo lo que hemos ganado aquí.
Mi iglesia, mis pastores (¡Mis pastores!), mis hermanos de grupo pequeño y el grupo pequeño de niñas, el colegio de los niños, las oportunidades de servicio, mi grupo de madres para orar, todas las mujeres de la iglesia con las que comparto mis luchas, los niños y niñas que hoy son amigos de mis hijos, el coro...La lista es tan amplia y majestuosa que hablar del tráfico es ridículo. Si yo me atreviera a quejarme, sabiendo todo lo que Dios ha hecho para traernos hasta aquí y conociendo de todas sus bendiciones en este año, si me atreviera a albergar la queja, no podría volver a mirarle con la conciencia tranquila. Como padres, sabemos lo que es sacrificarnos por nuestros hijos y darles lo mejor para recibir quejas por nimiedades. No quiero ser esa hija con un Dios que me ha cuidado tanto.
Y, sí, la adaptación a un nuevo país es un proceso, hay que tener paciencia, las cosas se hacen de un modo distinto al que estás acostumbrado y eso puede enriquecerte o bloquearte y llenarte de amargura. Tú eliges.
Gracias Dios mío por todas tus inmerecidas bendiciones, por el cuidado paternal. Extrañamos a las personas que amamos, pero no podemos estar en dos lugares al mismo tiempo y aquí es donde deseamos estar ahora hasta que Tú quieras. Bendito país este que nos recibió hace ya un año, que nos acogió con calidez siendo nosotros extranjeros. Y gloria a Dios que gobierna la vida de sus hijos y nos regala la oración para poner todas nuestras cargas sobre Él.
Después de un año solo puedo decir Eben ezer. Hasta aquí nos ayudó el Señor.
Querida amada hermana cuanto me alegro que El Señor te haya bendecido tanto en este año que hayas encontrado lo que tú corazón lo que tú alma anhelaba y aunque habrás tenido momentos de duda las misericordias de nuestro Padre están sobre vosotros como familia y sobretodo me alegro de ese énfasis de ! Tus pastores! Parte esencial de una vida cristiana sana que El Señor te siga usando para su reyno y su luz brille siempre en tí aquí se os quiere
ResponderEliminar¡Me alegra tanto que estés a gusto aquí! Èl sostiene tus pasos, Èl es quien pone límite a nuestra habitación. Aquí en un pedacito de
ResponderEliminarTierra cálida (como su gente) Èl dispuso que estuvieras, en una vida de iglesia, escuela y hermanos. ¡Que Él les siga bendiciendo!